La FIV (Fertilización In Vitro) es quizás la técnica de reproducción asistida más conocida. Durante un ciclo de FIV los óvulos conseguidos tras estimulación hormonal y los espermatozoides se unen en el laboratorio con el fin de que se creen embriones. Los embriones, preferentemente dos, son transferidos dentro del útero de la mujer. Con esto se busca que al menos uno de los embriones se implante y se desarrolle como en cualquier otro embarazo.
La fertilización in vitro es un proceso con 4 pasos:
- Estimulación del ovario, monitorización y maduración de los óvulos.
- Punción y aspiración de los óvulos.
- Fertilización.
- Transferencia embrionaria.
Paso 1: Estimulación del ovario, monitorización y maduración de los óvulos
Aunque normalmente el cuerpo de la mujer sólo crea un óvulo maduro cada mes, se utilizan medicaciones hormonales, que estimulan el ovario, para obtener más de un óvulo. Obtener un buen número de óvulos maduros utilizables para la fertilización incrementa las posibilidades de conseguir un embarazo.
Será necesario la realización de ecografías para monitorizar el número y tamaño de los folículos (los folículos son sacos llenos de líquido, dentro de los cuales maduran los óvulos). Como los folículos en crecimiento producen hormonas, se le realizarán análisis de sangre para determinar el mejor momento para administrar la medicación y realizar la punción.
Paso 2: Punción y aspiración de los óvulos
Cuando la estimulación ovárica se completa y los óvulos están maduros intentaremos obtener tantos como sea posible, dado que no todos los óvulos tienen la calidad suficiente para utilizarse en un ciclo de fecundación in vitro.
La obtención de los óvulos se hace a través de la vagina, bajo anestesia, aspirándose el contenido de los folículos que se identifican y puncionan mediante ecografía vaginal. El fluido conseguido se examina al microscopio para identificar e individualizar los óvulos conseguidos.
Todo el proceso se realizará en un quirófano especializado del Hospital Infanta Luisa para mayor seguridad de la paciente, que podrá ser dada de alta hospitalaria en 1 ó 2 horas tras la punción.
Paso 3: Fertilización
Los espermatozoides más fuertes y activos se seleccionan en el laboratorio y se sitúan con los óvulos en una incubadora que mantiene la misma temperatura del cuerpo de la mujer.
A las 24 horas los óvulos se examinan en el microscopio para determinar si ha habido fertilización. Si ha sucedido, los embriones obtenidos se transferirán al útero de la mujer.
Para aumentar las posibilidades de embarazo se realiza el Hatching embrionario. Esta es una técnica de laboratorio mediante la cual se realiza un orificio mecánica o químicamente en la zona que rodea al embrión. Con ello, se facilita la implantación del embrión.
Paso 4: Transferencia embrionaria
La transferencia embrionaria es un procedimiento no muy complejo y que puede ser realizado sin anestesia. Los embriones se sitúan en un pequeño tubo o cánula y son depositados dentro del útero.
Este procedimiento se realiza a los 2, 3 ó 5 días, dependiendo de las características de la paciente y de los embriones.
El número de embriones transferidos es de dos habitualmente. Aunque se puede realizar la transferencia de un sólo embrión si la pareja así lo decide. En todo caso, los embriones no transferidos se conservan mediante congelación (criopreservación) para posteriores transferencias a la paciente.


