El Diagnóstico Genético Preimplantatorio (DGP) es un método avanzado de diagnóstico prenatal que se realiza en el embrión antes de su transferencia al útero.
La técnica requiere la realización de un ciclo de fecundación in vitro con inyección intracitoplasmática. A cada embrión obtenido se le extrae una sola célula mediante micromanipulación, un método cuidadoso que no produce daño embrionario. A continuación, se practica un análisis genético de las células extraidas.
De esta manera es posible saber el estado de cada uno de los embriones concebidos y permite que únicamente los no afectos sean transferidos al útero.
El Diagnóstico Genético Preimplantatorio (DGP) está indicado cuando la pareja tiene alto riesgo de transmitir a su descendencia alguna enfermedad de base genética, en casos de aborto de repetición, y en mujeres de más de 35 años con historia de ciclos de FIV y sin fallos de implantación.