Tras una cuidadosa evaluación, los especialistas de CARE aconsejan las opciones terapéuticas más adecuadas, aclarando todas las dudas y ayudando a decidir el tratamiento más apropiado para cada pareja.
El programa de CARE consigue un alto porcentaje de éxito y al mismo tiempo disminuye el riesgo de embarazos múltiples. Dado que los embarazos múltiples collevan una alta tasa de complicaciones tanto para la madre como para los niños, los embarazos de más de dos gemelos están considerados como un fracaso de las técnicas de reproducción.
Todas las intervenciones quirúrgicas necesarias, incluida la punción folicular para la obtención de óvulos, se realizan en los quirófanos del Hospital Infanta Luisa. La utilización de quirófanos hospitalarios ofrece todas las garantías de seguridad para la paciente: la más avanzada tecnología anestésica, exhaustivos controles de calidad, unidad de cuidados intensivos junto a la zona quirúrgica, presencia física de anestesistas hasta el momento del alta, etc. El uso de instalaciones hospitalarias es una de las características que nos diferencia. En CARE, el bienestar y la seguridad de la paciente son lo primero.
CARE ofrece una amplia gama de tratamientos para los problemas de infertilidad:
La inducción de la ovulación es un procedimiento que se realiza previamente a todas las técnicas de reproducción asistida.
Consiste en un tratamiento hormonal que se lleva a cabo con la administración de una serie de medicamentos, y que está dirigido a asegurar la ovulación y a conseguir un mayor número de ovocitos potencialmente fecundables. Se utilizarán fármacos por vía oral, subcutánea o intramuscular, en diferentes pautas de tratamiento según las necesidades y respuesta de cada mujer.
Para su control se realizan ecografías periódicas acompañadas en ocasiones de análisis de sangre, con los que se va comprobando el aumento de los folículos y niveles hormonales al objeto de poder decidir el momento más adecuado para realizar la técnica de reproducción asistida.
El ciclo de tratamiento puede ser cancelado tanto por falta de respuesta ovárica a la estimulación como por exceso de respuesta (para evitar en este caso el síndrome de hiperestimulación ovárica).
La inseminación artificial consiste en la introducción del semen, previamente tratado en el laboratorio, en el interior del útero de la mujer, en las horas próximas a la ovulación, con el fin de conseguir una gestación.
En determinados casos es necesario recurrir al uso de semen de un donante. El procedimiento se realiza igual que en la inseminación conyugal, pero el semen utilizado procede de un banco de semen debidamente acreditado.
El semen procedente de banco está conservado mediante congelación y reúne completas garantías de calidad al haber superado los donantes las oportunas pruebas y análisis que avalan su idoneidad.
La FIV (Fertilización In Vitro) es quizás la técnica de reproducción asistida más conocida. Durante un ciclo de FIV los óvulos conseguidos tras estimulación hormonal y los espermatozoides se unen en el laboratorio con el fin de que se creen embriones. Los embriones, preferentemente dos, son transferidos dentro del útero de la mujer. Con esto se busca que al menos uno de los embriones se implante y se desarrolle como en cualquier otro embarazo.
La fertilización in vitro es un proceso con 4 pasos:
Aunque normalmente el cuerpo de la mujer sólo crea un óvulo maduro cada mes, se utilizan medicaciones hormonales, que estimulan el ovario, para obtener más de un óvulo. Obtener un buen número de óvulos maduros utilizables para la fertilización incrementa las posibilidades de conseguir un embarazo.
Será necesario la realización de ecografías para monitorizar el número y tamaño de los folículos (los folículos son sacos llenos de líquido, dentro de los cuales maduran los óvulos). Como los folículos en crecimiento producen hormonas, se le realizarán análisis de sangre para determinar el mejor momento para administrar la medicación y realizar la punción.
Cuando la estimulación ovárica se completa y los óvulos están maduros intentaremos obtener tantos como sea posible, dado que no todos los óvulos tienen la calidad suficiente para utilizarse en un ciclo de fecundación in vitro.
La obtención de los óvulos se hace a través de la vagina, bajo anestesia, aspirándose el contenido de los folículos que se identifican y puncionan mediante ecografía vaginal. El fluido conseguido se examina al microscopio para identificar e individualizar los óvulos conseguidos.
Todo el proceso se realizará en un quirófano especializado del Hospital Infanta Luisa para mayor seguridad de la paciente, que podrá ser dada de alta hospitalaria en 1 ó 2 horas tras la punción.
Los espermatozoides más fuertes y activos se seleccionan en el laboratorio y se sitúan con los óvulos en una incubadora que mantiene la misma temperatura del cuerpo de la mujer.
A las 24 horas los óvulos se examinan en el microscopio para determinar si ha habido fertilización. Si ha sucedido, los embriones obtenidos se transferirán al útero de la mujer.
Para aumentar las posibilidades de embarazo se realiza el Hatching embrionario. Esta es una técnica de laboratorio mediante la cual se realiza un orificio mecánica o químicamente en la zona que rodea al embrión. Con ello, se facilita la implantación del embrión.
La transferencia embrionaria es un procedimiento no muy complejo y que puede ser realizado sin anestesia. Los embriones se sitúan en un pequeño tubo o cánula y son depositados dentro del útero.
Este procedimiento se realiza a los 2, 3 ó 5 días, dependiendo de las características de la paciente y de los embriones.
El número de embriones transferidos es de dos habitualmente. Aunque se puede realizar la transferencia de un sólo embrión si la pareja así lo decide. En todo caso, los embriones no transferidos se conservan mediante congelación (criopreservación) para posteriores transferencias a la paciente.
La ICSI es un tipo de Fecundación In Vitro que consiste en inyectar un sólo espermatozoide dentro de un óvulo. Este procedimiento puede realizarse incluso en casos de semen con problemas severos. En caso de ausencia total de espermatozoides, éstos se pueden obtener directamente del epidídimo o del testículo mediante una pequeña biopsia testicular. Si la ICSI tiene éxito, los embriones se transfieren al útero de la mujer como en cualquier otro proceso de Fecundación In Vitro.
En determinados casos de semen muy defectuoso, antes de realizarse ICSI, se le indicará la realización de análisis de sangre para detectar anomalías cromosómicas y genéticas que pudieran ser la causa de ese problema.
El Diagnóstico Genético Preimplantatorio (DGP) es un método avanzado de diagnóstico prenatal que se realiza en el embrión antes de su transferencia al útero.
La técnica requiere la realización de un ciclo de fecundación in vitro con inyección intracitoplasmática. A cada embrión obtenido se le extrae una sola célula mediante micromanipulación, un método cuidadoso que no produce daño embrionario. A continuación, se practica un análisis genético de las células extraidas.
De esta manera es posible saber el estado de cada uno de los embriones concebidos y permite que únicamente los no afectos sean transferidos al útero.
El Diagnóstico Genético Preimplantatorio (DGP) está indicado cuando la pareja tiene alto riesgo de transmitir a su descendencia alguna enfermedad de base genética, en casos de aborto de repetición, y en mujeres de más de 35 años con historia de ciclos de FIV y sin fallos de implantación.